¿Qué cosas tienen en común la vida real y el monopoly?
Si analizamos cuáles son las principales características del emprendedor podemos comprobar como, un simple juego de mesa, el Monopoly, hace que las mismas afloren, especialmente en los más pequeños; ya que, quién más o quien menos, ha jugado alguna vez sin pararse a pensar que se trata de una perfecta recreación del mundo de los negocios, de la competitividad y del ganar dinero. El monopoly es una verdadera escuela de emprendedores, ya que simplemente jugando se ve quién tiene madera de empresario.
El Monopoly, fue patentado en 1935 por Charles Darrow, un vendedor de calefactores domésticos desempleado, en Pensilvania, durante la Gran Depresión de los años treinta. Al igual que muchos otros norteamericanos, Darrow buscaba ocupar su excesivo tiempo libre, en su caso, jugando frecuentemente a este juego; la promesa de fama y fortuna que promulgaba el juego lo impulsó a producirlo por su cuenta.
Inicialmente, con la ayuda de un amigo, fabricó y vendió 5.000 unidades del Monopoly a unos grandes almacenes de Filadelfia, pero la demanda fue tal que Dawson, por no poder atender todos los pedidos, lo traspasó a Parker Brothers, que actualmente lo suministra a 80 países traducido a 32 lenguas, manteniendo el objetivo original del mismo que no es otro que hacer un monopolio de oferta, poseyendo todas las propiedades imaginarias que aparecen en el juego.
Pero echando un vistazo a las reglas del monopoly, podemos ver lo que comentaba al principio de este post: ¿que cosas tienen en común la vida real y el monopoly?, pues bien:
En la actualidad, han sacado versiones por Comunidades autónomas e incluso una nueva versión alternativa del Monopoly, el AntiMonopoly en el que podrás elegir si quieres jugar en un monopolio o en un libre mercado con sus competidores con lo que cambian las reglas valorándose el antimonopolio.








