Consejos para elegir un buen socio para tu empresa

A la hora de poner en marcha un negocio propio, la tendencia general es iniciar el proyecto en compañía. David Alva, presidente de Ceaje, recuerda que “es importante sentirse acompañado, sobre todo en los inicios”. Y Alejandro Suárez, emprendedor y business angel, comenta que “en los últimos años, y en mi opinión por la crisis, sí ha aumentado la tendencia a hacerlo acompañado. Hay ahora mismo tan poco dinero para las empresas que empiezan y tantos problemas de financiación que, ante la imposibilidad de contratar gente, el emprendedor aglutina como socios, en mayor o menor medida, lo que antes con otra disposición económica hubieran sido sólo empleados”.

Con esto hay que tener en cuenta unas claves para encontrar los socios adecuado:

1. Vencer el miedo inicial

Estos temores forman parte de lo que los expertos llaman el vértigo inicial, que acecha a todos y en especial a los empresarios noveles. Sobre todo si el nuevo emprendedor ha dejado atrás la seguridad de un trabajo por cuenta ajena. Fernando Trías de Bes, profesor asociado de Esade, señala que “ los más inexpertos buscan compañeros de viaje más por la aversión al riesgo que por verdadera necesidad”.

Sin embargo, quienes atesoran más experiencia son más proclives a minimizar el acompañamiento. Así lo atestigua la encuesta realiazada por Trías de Bes para su obra, El libro negro del emprededor. En ella preguntaba a cientos de emprendedores si al poner en marcha un negocio lo haría solo o con un socio. El 95% de los consultados respondía de manera tajante: “Solo”. La rotundidad la provoca la experiencia, ya que la mayoría había tenido que bregar con su compañero de viaje por problemas empresariales de distinta índole.
Si te encuentras en esta disyuntiva es fundamental pensar con calma por qué necesitas un compañero y, si es así, cómo debe ser.

Ten en cuenta que hay dos tipos de socios: el capitalista, que aporta dinero pero casi no interfiere en el día a día de la empresa, y el que además de invertir capital trabaja en el negocio. Obviamente, al que hay que prestar más atención es al segundo, porque va a formar parte de todo el desarrollo y consolidación del proyecto. Para que una asociación funcione debe haber diversidad de talentos. Si no hay variedad, no sólo no se suma, sino que se resta, y las relaciones personales se acaban deteriorando

2. Cómo escoger un buen socio

Uno de los errores más comunes es querer invitar porque sí a conocidos, familiares y amigos sin tener en cuenta si pueden aportar valor a la empresa. Según Trías de Bes no hay que olvidar que “un socio es un recurso más. Pero además éste tiene dos salvedades: es el más caro de todos los recursos (se remunera con acciones) y es un bien que puede llegar a paralizar nuestra actividad”.

Alva recuerda que “vas a trabajar codo con codo y que hay que marcarse y compartir metas comunes. Por tanto, es esencial conocer los antecedentes de nuestro socio, sobre todo que no tenga problemas financieros que puedan dificultar el acceso al crédito”.

Cristóbal Alonso, emprendedor y coordinador del club de emprendedores de antiguos alumnos de Insead, señala que “tener socios significa compartir. Pero siempre tiene que haber una persona que lidere el equipo y que tenga la última palabra en relación con lo que hay que hacer. Por tanto, antes de lanzar la empresa es fundamental pactar, de forma muy clara, cuál es la ambición y el objetivo que se persigue al emprender”. En resumen, para evitar futuros problemas, elabora un acuerdo de socios que contemple cuánto se quiere facturar y ganar, a quién te quieres dirigir, cuántos empleados pretendes tener y dónde quieres llegar.

3. Cualidades que debe tener el compañero de viaje ideal

Si decides poner en marcha tu iniciativa acompañado debes tener en cuenta que la convivencia será muy intensa. Por tanto, antes de elegir a uno, ten presente las recomendaciones que Fernando Trías de Bes recoge en su libro El libro negro del emprendedor:

Conoce su escala de valores. Es mejor un socio mediocre cuyos principios estén alineados con los tuyos que un tipo brillante sin escrúpulos. ¿Cómo se averigua esto? Hablando, y no de negocios precisamente. Si vas a compartir la dirección de una empresa tienes que conocerle como persona. Charla con él sobre qué espera de la vida, qué es importante para él, con qué sueña, qué detesta… Una relación estable entre socios requiere responsabilidad, generosidad y confianza.

Complementariedad. Es fundamental que tu futuro socio no sea una persona con un carácter demasiado parecido al tuyo. Se ha comprobado que las empresas de dos socios que han prosperado estaban compuestas por personas de caracteres distintos pero complementarios. El éxito de una misión depende no tanto de las capacidades técnicas de sus miembros como de la afinidad entre ellos.

Aportación real a la empresa. La persona con la que te asocies debe ser alguien cuya opinión te merezca respeto y que sus decisiones se traduzcan en beneficios concretos.

Fuente > Expansión

Javier Navarro

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y diplomado en Empresariales. Dedicado desde hace 10 años a asesorar a emprendedores en la creación de sus empresas, elaborar estudios de viabilidad, modelos de negocio y consultoría estratégica empresarial.

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