El paso de Pre-emprendedor a Emprendedor

Existe un instante, que incluso puede pasar desapercibido, en el que un  determinado proyecto deja de ser una idea  y se transforma en un proyecto empresarial, ese instante puede marcar el paso de pre-emprendedor a emprendedor.

En este sentido, el pre-emprendedor se encuentra entre los distintos tipos de emprendedores con los que  podemos encontrarnos en función de varios aspectos que interactuan entre si como son, sin duda:

  • La fase de emprendimientos que se encuentran
  • El estado de desarrollo del proyecto
  • Y el “estado personal” del emprendedor, considerando esto como el grado de interiorización que tenga de su proyecto.

Leyendo un artículo de Juan López Sierras, se puede plantear una definición de pre-emprendedor, como aquella persona que tiene inquietud por emprender y se encuentra en predisposición de hacerlo.

Puede darse el caso de que no tenga una idea definida y simplemente sienta que quiere/necesita hacerlo o, por el contrario, que tenga miles de ideas y no sea capaz de escoger una. Está empezando a plantearse tener un rol más activo en su futuro profesional, pero todavía no tiene muy claro si será capaz o si “eso de emprender” es para él. Encontraremos también personas que han fracasado en proyectos anteriores o simplemente se han hartado, aburrido o dado cuenta que la anterior idea que eligieron no les llevaba a ningún sitio.

Asimismo, Javier Echaleku, lo ha definido en algún momento como aquella que tiene una idea y quiere desarrollarla pero no tiene experiencia previa, está empezando.

El paso de pre-emprendedor a emprendedor

Ya decíamos al principio que existe un instante en que todo cambia, ¿pero cómo darnos cuenta? pues hay dos momento que se encuentran justo en la frontera entre ser un pre-emprendedor y un emprendedor.

Si validas la idea frente a ti mismo ya eres un emprendedor

El primer punto de inflexión se encuentra en el momento que se puedes validar tu idea frente a ti mismo, antes incluso de que salgas a investigar el mercado. Se trata de creerte capaz de llevarla a cabo, verdaderamente eres capaz de hacerlo: tienes los conocimientos, experiencia y habilidades suficientes para desarrollarla o conoces a las personas adecuadas que se pueden asociar contigo para complementarte. Además, sientes tanta pasión por la idea que compensa con creces el riesgo de desarrollarla y cuentas con el tiempo y el dinero necesarios para, al menos, empezar.

Si creas una idea a partir de tus capacidades ya eres emprendedor.

La segunda fórmula puede ser realizar un análisis minucioso de ti mismo para esbozar a partir de ahí una idea. Empiezas por definir con detalle tus conocimientos, herramientas, habilidades, contactos e incluso tus pasiones y los rasgos de tu personalidad. Después, simplemente se trata de que enlaces unos con otros para generar un primer esbozo del tipo de empresa o negocio que podrías, te gustaría y te sentirías feliz creando.

Fuentes > Emotools y Javier Echaleku

Javier Navarro

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y diplomado en Empresariales. Dedicado desde hace 10 años a asesorar a emprendedores en la creación de sus empresas, elaborar estudios de viabilidad, modelos de negocio y consultoría estratégica empresarial.

Deja un comentario