A la hora de emprender no todo vale

Cada vez estoy más alineado con los que piensan que existe una burbuja emprendedora en España, y es que la crisis ha causado un incremento masivo del paro, con pocas oportunidades laborales para los más jóvenes y cualificados y la solución estrella es emprender.

Si no hay más éxitos emprendedores en España es por la falta de inversores, no de emprendedores, o eso parece transmitirse, ¿pero esto es realmente así? ¿Y qué si existe una burbuja emprendedora en España?

Esta burbuja podrá “estallar” -y probablemente lo hará- y traerá consecuencias no deseadas. Será un golpe duro y directo a las expectativas y la ilusión de muchas personas que creían iban a transformar sus vidas a través del emprendimiento, pero no con el ánimo de rebajar sin más las expectativas de las persona emprendedoras, se plantean los siguientes consejos porque a la hora de emprender no todo vale:

1.- Un plan de negocio no es una biblia, sino una hoja de ruta. No empieces por él. Invertir seis meses de tu vida en la redacción de un Plan de Negocio es probablemente lo peor que puedes hacer durante las fases iniciales de tu proyecto por diversos motivos:

  • Primero, porque se tiende a pensar que es un fin en sí mismo. Cuando lo tienes lo “lanzas” sobre la mesa de un inversor, entidad financiera o institución asumiendo que ya estamos listos para facturar.
  • Segundo, porque se construyen sobre hipótesis subjetivas del emprendedor; con material encontrado en internet, informes macro, tendencias agregadas y se tiende a tener un documento extenso, muy bien maquetado pero realmente construido con pilares de barro.
  • Vinculado al anterior, con estos ejercicios en solitario acabamos haciendo ciencia ficción financiera. Simular tres años de cuentas previsionales, por ejemplo, ¡tres años nada más y nada menos!, sin datos históricos y un entorno muy cambiante y complejo, es realmente imposible. Cada celda de Excel de un plan de negocio es un supuesto.

2.- Identifica e interactúa con tus clientes lo antes posible. Focaliza lo antes posible tu energía en identificar a los usuarios, hablar con ellos, enseñarles tus magníficos prototipos y pregúntales qué piensan y si están o no dispuestos a pagar por ellos. Ordena toda la información que has recibido de esas personas, las cuales van a ser tus clientes, analiza sus respuestas y, con ello, tus primeras decisiones como emprendedor.

3.- La esencia es descubrir el Modelo de Negocio. En la hoja de ruta como emprendedor una de las misiones más importantes es cómo se generar ventas y beneficios. Si no se descubre rápido y de forma efectiva, no tenemos nada. Tarde o temprano llegará la prueba del algodón: el mercado no engaña. No hay ningún Plan de Negocio que aguante el contacto con los clientes.

4.- Cambia el chip, pasa de la idea al trinomio: problema – solución – mercado. La Idea está sacralizada. Todos tenemos ideas “brillantes” pero sólo unos pocos las ejecutan de forma excepcional. Más aún, no pienses en la idea. Es mucho mejor identificar problemas, necesidades o pasiones que no estén resueltos en el mercado o cuya solución sea mejorable. Piensa en una solución e identifica a ese grupo de personas que, teniendo ese problema, no saben cómo resolverlo y que estarían dispuestos a pagar por tu solución.

5.- No te engañes, emprender requiere formación y talento. Un negocio serio va de facturas, personas, gestión, contratos, decisiones, anticipación, comunicación, idiomas, dominio técnico… y todo eso se tiene que aprender y trabajar muy duramente. Necesitas un equipo muy formado y con mucho talento (si tienes dudas, Xavier Marcet te explica qué tipo de talento), ¿sabes cómo atraerlo y retenerlo hacia tu proyecto? No es fácil responder esa pregunta, pero es clave.

6.- Enseña un prototipo, no un PowerPoint. En las primeras fases, tu misión no es vender, sino aprender para descubrir tu Modelo de Negocio y perfeccionarlo. Si una imagen vale más que mil palabras, un prototipo con el que puedan interactuar tus futuros clientes vale más que un millón de palabras.

7.- Cuidado con los sesgos psicológicos. Como ha concluido el prestigio prestigioso psicólogo y premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman “el exceso de confianza subjetiva no se puede utilizar como un indicador de acierto alguno para el futuro”. Es fácil autoconvencerse en tu casa con una hoja de Excel donde fácilmente las ventas crecen pero los gastos no. Hay que “doma” esta actitud. Tom Peters dice que la clave es vender, lo demás son detalles… pero lograr que alguien te compre requiere sudar tantos detalles que, por simplificación a la complejidad, los tratamos de obviar.

8.- Nadie regala el dinero, no te engañes. Ponte en el lugar de los inversores que se “juegan” su dinero o el de otros. ¿Cuánto dinero prestarías a un emprendedor que te lanza un Plan de Negocio y una PowerPoint encima de la mesa pero que no tiene claro cómo va a ganar dinero? En este punto, Iñaqui Arrola, un gran emprendedor e inversor, lo explica muy bien en su artículo “¿Qué hace falta de verdad para que España sea Silicon Valley?”.

9.- Trabaja en el límite del “dolor” financiero, para saber bien tus limitaciones, el por qué necesitas ese dinero y cómo esto te obligará a repensar muchas cosas que dabas por supuestas.

Fuente > Sintetia

Javier Navarro

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y diplomado en Empresariales. Dedicado desde hace 10 años a asesorar a emprendedores en la creación de sus empresas, elaborar estudios de viabilidad, modelos de negocio y consultoría estratégica empresarial.

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