¿Por qué le cuesta tanto a un emprendedor consolidar su negocio?

La consolidación de las actividades emprendedoras es el actual caballo de batalla de ecosistema emprendedor, ya que se trata de la parte más abandonada y dejada por parte de dicho sistema, ya que actualmente todos los esfuerzos se realizan para impulsar iniciativas, que nazcan, que los emprendedores se creen su propio empleo, pero olvidamos que existe una elevada tasa de negocios que no sobreviven del primer año, pero, ¿de que factores depende la consolidación de negocio? pues se pueden agrupar en diversas categorías:

Aspectos personales

Cuando una persona o grupo de personas deciden emprender una nueva actividad empresarial, si no tienen experiencia previa emprendedora o proceden de un empleo por cuenta ajena, pueden verse superados por una carga de trabajo mayor de la que podían suponer y por una exigencia en términos de conciliación de su vida personal y profesional que no esperaban.

Asimismo, deberán estar preparados para afrontar un período en que la inversión e incluso el endeudamiento estará siempre presente y asociado a la incertidumbre de la llegada de los primeros ingresos.

Las nuevas responsabilidades derivadas del trato con proveedores, clientes, inversores y, en muchos casos con empleados, también pueden constituir focos de tensión. Por consiguiente, la preparación y mentalidad del emprendedor o grupo de emprendedores puede ser un primer condicionante de la consolidación: los tan comentados valores, rasgos y habilidades que debe tener un emprendedor no se asocian a esta figura de forma baladí.

Mal diseño del modelo de negocio

Un segundo aspecto a tener en cuenta es el proceso previo al lanzamiento de una iniciativa. Muchas actividades no se consolidan porque no fueron bien diseñadas en uno o más aspectos críticos. Entre estos aspectos destacan: la selección de un sector adecuado, que ofrezca oportunidades y cuya dinámica de mercado aliente ciertas garantías de poder entrar y permanecer en el mismo.

También suele marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso el conocimiento profundo del sector y de la actividad concreta a desarrollar. La realización de un plan de negocio y de viabilidad, que incluya un estudio del mercado, de la competencia, de la posible ubicación de la actividad, de las necesidades de financiación y uso y gestión de productos financieros, el análisis del entorno y sus recursos estratégicos (comunicaciones, situación y otros) son, como mínimo elementos que hay que trabajar de firme para tratar de lograr el éxito.

Capacidad de los promotores

La realización de este trabajo previo a la puesta en marcha de una iniciativa emprendedora, depende en gran medida de la formación y del conocimiento que tengan sus promotores. Por consiguiente, un tercer grupo de condicionantes se relaciona con haber recibido o no educación específica para emprender. En este apartado, y como parte de la formación emprendedora, también es clave adquirir competencias para saber rodearse de las personas adecuadas para desarrollar la idea y para comercializarla con éxito en el mercado.

Factores externos y gestión del riesgo

El siguiente grupo de factores que influyen en la consolidación son los externos a la iniciativa y las contingencias. Así, incluso en el mejor de los casos en que todo se haya diseñado en función de las mejores prácticas, el emprendedor se puede hallar ante acontecimientos adversos y sus previsiones iniciales pueden fallar. Para evitarlo, se recomienda añadir un eslabón más a la fase de preparación, que consiste en un plan de choque para acometer imprevistos, desajustes, cambios bruscos en el mercado y similares. El tener alternativas y soluciones preparadas para abodar posibles problemas es un recurso habitualmente contemplado en la gestión de proyectos, pero es perfectamente aplicable al caso del emprendimiento, pues poner en marcha una empresa o negocio no deja de ser la ejecución de un proyecto. Asimismo, se recomienda que los emprendedores traten de establecer estructuras moderadas de costes fijos, asegurar un riguroso control contable, crear un fondo de reserva, contar con diversas alternativas de marketing y ventas, investigar las fortalezas y debilidades de clientes y proveedores, y contemplar todo tipo de mecanismos de prevención. Son conceptos parecidos a los que nos resultan tan familiares en el ámbito de la salud para evitar la enfermedad y para poder hacerle frente cuando se presenta.

También son factores externos los relacionados con la competencia, el riesgo de imitación por parte de otros, la obsolescencia precoz de algunas ideas, las innovaciones que pueden captar la atención del mercado y similares. Cuando se apuesta por una idea, todo lo anterior puede suceder, por lo que el emprendedor debe estar muy atento a las novedades en su mercado y a todo tipo de señales que le puedan ayudar a detectar que alguna de las situaciones mencionadas se puedan dar.

La velocidad de rotación de productos y servicios, especialmente los derivados de nuevas tecnologías de la comunicación, es vertiginosa y es importante tener capacidad de reacción y, al mismo tiempo, saber distinguir entre aquellas actividades que pueden resultar en una burbuja y las que tienen expectativas más sólidas en el largo plazo.

Fuente > Lawyerpress

Javier Navarro

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y diplomado en Empresariales. Dedicado desde hace 10 años a asesorar a emprendedores en la creación de sus empresas, elaborar estudios de viabilidad, modelos de negocio y consultoría estratégica empresarial.

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