1. No pienses que tú eres especial.
2. No pienses que tú estás a la misma altura que nosotros.
3. No pienses que tú eres más listo que nosotros.
4. No pienses que eres mejor que nosotros.
5. No pienses que sabes más que nosotros.
6. No pienses que eres más importante que nosotros.
7. No pienses que eres bueno en nada.
8. No te rías de nosotros.
9. No pienses que preocupas a alguien.
10. No pienses que tú puedes enseñarnos algo.
Una undécima norma fue añadida más tarde por Sandemose:
11. ¿No crees que sabemos algo sobre ti?
Tenerlas en mente nos aseguran un estado de permanente vigilia que ayudará a las decisiones que tengamos que tomar. Un emprendedor con buenos principios tiene mucho terreno ganado y más si entiende estas líneas como un aviso de no menospreciar a la competencia. En España, un país ciertamente peculiar con respecto a los que montan su propia negocio, no vendría mal respetar al semejante, ser más humilde y trabajar más criticando menos.
Si además, como señala Paulo Coelho en ‘Como el río fluye‘, les das la vuelta, aún mejor: «Para evitar que las cosas se pongan cada vez peor, tal vez sea ahora el momento de escribir la anti-ley de Jante: Vales mucho más de lo que piensas. Aunque no lo creas, tu trabajo y tu presencia en este mundo son importantes. Claro que, si piensas de esta manera, puede que tengas muchos problemas por transgredir la Ley de Jante. Pero no te dejes intimidar, sigue viviendo sin miedo y al final vencerás.«